No name


(2012)

 #flashback

Aquél día abrí la puerta de su casa, que siempre que estaba ella la mantenía abierta.

            —¡Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti! —llegué cantando mientras sostenía el pastel con veintitrés velitas de colores cuya pequeña llama se tambaleaba a cada paso que daba.

No recibí respuesta alguna.

            —¿Lily? —pregunté en voz alta mientras colocaba el pastel en la mesa de la cocina.

            —¿Lily, donde estas, amor?, ¡te traje una sorpresita! y es de almendras, del que te gusta.

Fui directamente a su cuarto y al abrir la puerta la vi en un extremo, sentada en cuclillas rodeada de oscuridad.

            —¿Lily, estas bien?, ¿qué sucede, cielo? —dije mientras me acercaba a ella lentamente y evitar que se perturbara demasiado.

            —¡Vete!

Su voz pareció más un rugido que un grito, se puso de pie rápidamente y como un rayo cruzo la habitación.

            —¡Liliana, espera, ¿a dónde vas?! —Gritaba mientras la seguía.

Ella corrió cruzando calles, cuadras sin detenerse a tomar un respiro. Yo corría tras suyo, pero no podía darle alcance. En un momento por fin se detuvo.

            —Liliana, ¿qué te pasa?, ¡tranquila!, no hagas nada estúpido, ¿ok?

Ella me miró, había estado llorando y sus ojos estaban totalmente manchados de rímel corrido, su corazón latía tan rápido que podía verse su pecho agitarse violentamente. No dijo una palabra. Me miró, miro tras sí.

            —Lily, ¡por favor, cielo, mi vida, no hagas nada...!, ¡NOO!

...

Solía tener la mente en blanco y en veces me invadía ese miedo y ese escalofrío de hacía años. Ciertamente en pocos momentos podía tener paz, solo cuando me concentraba demasiado en alguna cosa.

            —Adrián, por favor es la tercera vez que te digo que ya entramos a clases, cabrón y ya no te voy a estar esperando a que bajes de tu nube. ¿Me estás oyendo?

Stephanie era su nombre, era la única persona que me acompañaba siempre, la mejor amiga que cualquiera pudiera desear y la envidia de muchos de mis amigos.

            —Perdón, Fanny, quizás traigo mucho sueño y duermo con los ojos abiertos.

            —Nombre, ¿en serio?, yo pensé que habías caído en coma.

Entramos en el salón de clases, faltaban tres horas para salir y el ambiente era tan lleno de vida que me molestaba. Quería dormir.

Fanny era una de esas chavas que nunca paran de hablar, les gusta mucho estar parloteando hasta de lo que hicieron en el baño. Yo nunca hablaba mucho, quizás solo contestaba alguna cosa que ella me preguntara o le daba opiniones sobre algún asunto estúpido de chicas sobre moda y maquillaje.

En esta ocasión solamente la escuché en segundo plano, subió a mi auto y nos fuimos a casa. Había sido un día extraño, algo raro andaba en el ambiente.

Tarde con tarea en exceso. La carrera de ingeniería industrial no era tan fácil como parece y aunque me gustaran mucho los números, pocas veces lograba concentrarme. Encendí el estéreo y puse una de las canciones en mi memoria USB. La escuché un momento mientras me relajaba, había estado bastante tenso en el día. luego de eso me apliqué a la tarea.

            —¿Ay amor, ya estas otra vez con tareas?, pobre de mi pequeño gatito —Escuché tras de mí, pero cuando miré atrás no había nadie. Recorrí la casa asustado, pero no había nadie más que yo. Mi corazón latía con locura, traté de relajarme y conservar la cabeza. "No es nada, no era nadie, era mi imaginación", dije calmándome y fui de nuevo a mi cuarto para continuar con la tarea, más perturbado que de costumbre.

            —Ya estas actuando más raro que de costumbre, dejaste la puerta abierta y tu dormidote aquí arriba del cuaderno de cálculo. Llegué y tú ni cuenta, fácil se pueden meter a tu casa, violarte y tú en la luna.  —Dijo Fanny mientras me zarandeaba para despertarme, pero ya me encontraba despierto.

            —Lo siento, no me siento muy bien que digamos.

            —Eso se te nota, desde en la mañana traes unas ojeras que pareces Nosferatu. ¿Ándale, levántate por que te voy a llevar al súper para que me ayudes con el mandado, y de pasada me cuentas qué traes, en serio estas bien raro?

Me levanté y la miré fijamente. Ella hizo una mueca y sacó la lengua.

            —En serio, hasta parece que te estás volviendo loco. Ya cálmate, ¡fuga!

 

En el supermercado todo parecía sereno. Ella hablaba como tarabilla de tonterías y yo miraba los anaqueles, el techo y a la gente pasar. De pronto me quedé helado.

Ahí estaba ella detrás de un carrito del mandado, colocando unas cuantas latas de elotes dorados. Curiosamente llamó mi atención, pero mi reacción fue quedarme inmóvil y frío.

            —¡Hmm!, te gusto la monita de los elotes... ¡qué perdido anda! —Se soltó riendo.

            —¿La conoces? —dije siguiéndola y sintiéndome un idiota.

            —Ella es Fabiola Chávez, creo que se apellida, está en ingeniería también, pero en otra carrera, creo que químicas.

            —¿Y de dónde la conoces?

            —Pues, es prima de un tipo del salón, de Fer, ese tipejo güerillo con los pelos parados, flaco.

            —Ah...

            —Pues cuando quieras te la presento, de todas maneras, te hace falta conocer chicas, ¿hace cuantos…?

            —¡No!, gracias Fanny, estoy bien así.

            —Hmm... de lo que te pierdes, dicen que es buena chica y que su novio la dejó por otra hace ya rato, pero si no quieres, pues ni modo.

 

De camino a casa, yo veía el cielo y los árboles, la gente y toda cosa a nuestro alrededor, al mismo tiempo no ponía atención realmente a nada. Mi mente se fue por un laberinto sin salida, tan complicado que ni y sabía qué pensaba.

            —¿qué te pasa?, a ver cuéntame, alguien te hizo algo, y dime ya quien para irla a poner como chancla vieja a la zorra.

            —No pasa nada Fanny, solamente no he dormido bien.

            —¿Y eso?, cuando te conocí eras una maraña de tonterías y ahora eres un aguado. —Tengo pesadillas.

—Hmmm..., ¡tómate una pastilla para dormir!, eso hago yo cuando ando toda acelerada y duermo como bebé o peor

            —Debería, pero no me gusta nada que tenga que ver con drogas.

            —No, pero eso no te hace daño, te hace más daño andar como zombi por ahí, y quedándote dormido en clases, un día de estos te corren. ¡Ah!, por cierto, mañana hay una fiesta con Lore y el acople, vamos a ir a un antro, no sé cuál, pero igual se pone interesante. ¿Qué dices, rajas?

            —Pues necesito dormir, déjame ver como amanezco.

            —Hmmm, ya vas a estar de abuelito, bueno la verdad si te hace falta, pero también salir y divertirte así que voy a pasar por ti mañana para que te desbalagues un rato, igual te puedes poner hasta las manitas, no hay problema, pero no quiero que vomites en mi carro como el año pasado ¿eh?, ¡o lo limpias con la lengua!

 

Llegamos al antro, esa uno de esas discos céntricas bastante llenas de gente. Nos esperaban en una mesa.  

            —¿Qué es? — Pregunté.

Carlos se acercó a mí para escuchar mejor

            —¿que qué es? —dije gritando en su oído.

            —Vodka —Levantó la botella transparente con letras rojas que tenía una de la chica entre las piernas.

Luego de un buen rato de estar tomando me empecé a sentir mareado. No era normal, posiblemente habían puesto algo extraño en mi vaso. Empecé a ver borroso y doble, la cabeza me daba vueltas. Me senté, pero la sensación no terminaba, vi a algunas chicas bailando y besuqueándose con tipos.

            —Eh, ¿te sientes bien? —Dijo de pronto Fanny hablándome al oído.

            —¡No, no sé qué diantres le echaron a mi bebida!, no me siento bien.

            —Adrián, mira, te presento a una amiga —interrumpió Alejandro poniéndome en frente a una sonriente muchacha en vestido negro y tacones —Fabiola.

Como no recordarla, era la del súper. Sonreí y me puse de pie para saludarla. Me tambaleé ligeramente, pero logré disimularlo. No me sentía mejor que hacía unos minutos. "Mucho gusto" le escuché a lo lejos.

Pronto, Fabiola y yo bailábamos. A pesar de que la sensación de mareo era evidente, mis sentidos se agudizaron, haciéndome percibir la música y los movimientos de maneras increíbles. Sin darme cuenta nos abrazamos y besamos. La música bajó de nivel dentro de mi cabeza y sólo podía sentirla a ella y a nadie más.

A partir de entonces comencé a frecuentar a Faby. Fanny estaba tan contenta de que estuviera saliendo con alguien que incluso se encargó ella misma de ayudarme a comprarle un presente para ir a pedirle que fuera mi novia. Faby era encantadora y de linda sonrisa. Inteligente, sensible, de carácter dócil y, sin demeritar sus talentos de personalidad, tenía cuerpo de musa. De vez en cuando daba reflejos de un carácter fuerte y dominante, pero en realidad era una chica bastante amorosa.

Transcurrieron los meses y ella y yo seguíamos con un noviazgo normal como cualquier otro. Stephanie afirmaba que había recuperado la chispa de la vida y que me encontraba mejor que nunca. Ciertamente sonreía más, me arreglaba para verla y solíamos ir juntos a cenar, al cine y a otros lugares a pasar el rato. No obstante, un día cambió todo.

 

            —¿Sabías que te amo, y que eres la mejor persona que he conocido en toda mi vida? —dijo ella recostada sobre mi pecho mientras veíamos una película en un sillón de mi sala, se acurrucaba como un gato sobre mi pecho y, a pesar de no tener yo una excelente figura, a ella parecía gustarle mi físico ya que repasaba con sus dedos cada textura que su vista le permitía, ignorando por completo la película.

            —Eres lo mejor de mi vida —continuó y sonrió luminosamente.

Y dándome un lindo y sutil beso me tomó de las manos para llevarme a mi habitación.

            Comenzó a quitarse la ropa con un bailecito erótico. Ella me encantaba, me embrutecía a grados inimaginables. Pero, mientras la observaba, vi de reojo una sombra que se movió rápidamente en la sala.

            —¿Qué fue eso?

Fabiola, asustada, se llevó las manos al pecho, intentando cubrirse con la ropa del piso. Me levanté rápidamente y busqué por todas por si alguien hubiera entrado. Fabiola me seguía de cerca y me puso una mano en el hombro.

            —No era nada, amor, a lo mejor un reflejo de la luz de algún coche, qué se yo. Vente, vamos al cuarto.

Abandoné mi búsqueda y me volví a mi novia, sonriente. No obstante, encontré a Liliana con el rostro ensangrentado y esas ojeras negras a causa de las lágrimas de aquél día. El corazón se me detuvo por un instante.

            —¡No! ¡Liliana no, tú estás muerta!

            —¡Adrián, me estás asustando! —exclamó la chica aterrorizada por mi reacción—, soy Fabiola, tu novia, ¿no ves?

Escuchaba su voz, pero no veía a mi novia, solamente podía ver aquella figura lánguida y ensangrentada de Liliana que se me acercaba a pasos lentos, dolorosos.

            —Vamos, mi gatito... volvamos a la cama —murmuró con una voz cavernosa.

—¡Tú estás muerta, tú no existes! —y me hice un ovillo en el suelo, apretando fuertemente la frente contra las rodillas. Mi mente estaba volviéndome loco. Tanto tiempo había pasado desde el suicidio de Liliana que por fin pensé haber superado su partida, cuando de pronto pasa esto.

            —Adrián, corazón, ¿qué te pasa?...  Escuché una vez más la voz de Fabiola, pero cuando alcé la mirada no vi más que la espantosa cara desfigurada de Liliana. Mi reacción fue inmediata, actué con miedo y furia. No pude reaccionar, sólo quería que me dejara en paz. La tomé por el cuello apretando con fuerza.

            —¡Tú estás muerta, estás muerta! —continué mi letanía fatídica. Sus cálidas manos rodeaban las mías tratando de hacer retroceder mi fuerza contra su delgado cuello.

            —¡suel...tame...! —dijo tratando de tragar saliva y agarrar aire. Su rostro era pálido, ceniciento. Pronto sus ojos comenzaron a lagrimar mientras la piel se iba tiñendo delicadamente de un rubor rojizo debido a los vasos de su piel rompiéndose por el esfuerzo.

            —¡Tú, desde que te moriste por tus estúpidas drogas me has hecho la vida imposible, soy incapaz de estar con otras personas y cuando por fin encuentro paz te apareces, maldito fantasma, desaparece de mi vida!

En ese momento sus ojos se giraron bajo sus párpados abiertos y la fuerza que me sujetaba se desvaneció. La liberé. Se fue abajo como un delicado paño de seda. No escuché el ruido de su cuerpo al golpear el suelo. Miré mis manos y pronto al cuerpo inerte que tenía a mis pies. Era Fabiola. intenté despertarla sacudiéndola y llamándola, rogándole que me perdonara, que no me abandonase, pero ella ya se encontraba en otro lado.

Desgarrado y envuelto en desesperación me llevé las manos al rostro. La había matado, a la persona que por fin había podido amar y que me amaba. ¡Era un maldito asesino! Corrí al cuarto donde estaba la caja de pastillas para dormir que me había dado Stephanie, tomé la cartera completa y una a una fui bebiéndome las pastillas. Veintiocho en total. Salí al patio aún envuelto en llanto al no creer lo que acababa de hacer, al no entender cómo había sucedido. Roto, desesperanzado y vacío, comencé a tararear una cancioncilla, y me senté en una banca esperando el momento. Mi vista se fue nublando cuando, despacio, noté que alguien se acercaba. Escuchaba sus pasos descalzos sobre el concreto. Perdí el control de mi cuerpo, cayendo al suelo donde solamente pude ver sus pies acerándose, amoratados, pequeños, horribles.

 Oscuridad.


Este es uno de mis primeros cuentos. Espero te haya gustado. Gracias por leerme.



Regala un café a la escritoraRegala un café a la escritora

Comentarios

  1. Me gustó, solo que, al final quien era? D:

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. El fantasma de la novia locaaaaa :0!! :) gracias por leerme, soy tu fan.

      Borrar
    2. :0
      Me confundí por lo piecitos. Yo también soy tu fans n.n

      Borrar
    3. Gracias millones. Vales por todos los fans del mundo. :)

      Borrar
    4. De nada millones, o millones de nada? No se, hehe. Pues seguiré leyendo tu blog
      Ya me llegan notificaciones y todo :'3

      Borrar
  2. ¡Qué buen cuento, Anai Noraven! ¡Felicitaciones!

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Agradezco mucho que hayas pasado a leer mis cuentitos. Ojalá puedas pasar a ver los próximos. Saludos :)

      Borrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Confesiones

La carta