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Nació en un sueño de verano

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  Al alba, sus ojos se abrían con fastidio. Día tras día, el agua mojaba sus oscuros cabellos por la madrugada. Un desayuno perezoso, una botella con agua colgando del morral. Y el camino a la oficina, en medio de un bosque de varillas envueltas con cemento, figurando edificios, bañado con el sol veraniego que hacía a sus ojos aún más rasgados. La silla de siempre, el ordenador de todos los días. Y su mente ausente, tan lejos, caminando en los prados irlandeses, volando entre los fríos vientos de los Andes. Y de pronto, una pila de papeles amontonada en la impresora, un cerro de pendientes a su lado. Se jalaba los cabellos en el baño, mirando en el espejo amplio a una mujer que envejecía encerrada en una jaula bien pagada, llorando los sueños de niña que no veía cumplirse. Las ojeras bañaban de un mortífero aire su rostro, pálido, agrietado por los años. Pero algo debía pagar los gastos de la casa, el departamento con linda vista a la ciudad, la comida sana para no engordar. Día c...

No name

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(2012)  #flashback Aquél día abrí la puerta de su casa, que siempre que estaba ella la mantenía abierta.             —¡Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti! —llegué cantando mientras sostenía el pastel con veintitrés velitas de colores cuya pequeña llama se tambaleaba a cada paso que daba. No recibí respuesta alguna.             —¿Lily? —pregunté en voz alta mientras colocaba el pastel en la mesa de la cocina.             —¿Lily, donde estas, amor?, ¡te traje una sorpresita! y es de almendras, del que te gusta. Fui directamente a su cuarto y al abrir la puerta la vi en un extremo, sentada en cuclillas rodeada de oscuridad.             —¿Lily, estas bien?, ¿qué sucede, cielo? —dije mientras me acercaba a ella lentamente y evitar que se perturba...

Los Ojos de los Árboles (5ta parte. Final)

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Capítulo 5: Los ojos de los árboles Me eché a correr. No había más. No sabía qué demonios sucedía o qué cosa era aquella que pude ver de reojo, con su dentadura lupina descarnada. Correr, como hacen las presas asustadas buscando postergar unos segundos más su vida, sin la certeza de que realmente sobrevivan a la desgracia de perder la vida. Algo silbó y mi cuerpo se llenó de adrenalina. Un golpe seco en el suelo. ¡Ay no, ay no! Pensaba con vehemencia, mi cerebro elucubraba una cantidad infinita de escenarios sobre aquel leve zumbido. Recuerdo girar mi rostro buscando el lugar donde acabó el sonido, por pura inercia. Me estrellé sin más contra alguien y caí de nalgas en el suelo mojado. Me giré para levantarme y correr en dirección contraria, pero al alzar la mirada hacia aquello con lo que me había estrellado encontré a la criatura, grande, maligna… familiar. —¿Elías? Mi corazón hablaba de apartarme de ahí cuanto antes, me lo decía a gritos con cada golpe de sangre en los oí...

Los Ojos de los Árboles (4ta parte)

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Fotografía por David Casson     Capítulo 4: El río                 Cuando abrí los ojos, todo era borroso y confuso. Un dolor asfixiante hizo llevarme la mano en automático a la cabeza donde encontré un golpe inflamado y sangrante. Me sentía pesada, débil, desorientada. Cuando por fin mi vista se aclaró, encontré que estaba en la ribera del río. Una persona en cuclillas me daba la espalda desde unos metros. Quise enderezarme, las piedras lisas del río se me clavaban en la cara.             —Marcela, qué bueno que despiertas —dijo volviéndose el extraño. Encontré el rostro burlón de Elías. Me dejé caer de nuevo en los guijarros, apretando los puños con impotencia―, pensé que de veras te habías muerto. Te encontré en el río aún antes del anochecer. De hecho, estaba escarbando tu tumba.          ...